Ensalada Capresse “My Way”

¿Te apetece un almuerzo ligero con un toque italiano?

Pues esta Capresse puede ser tu opción. Se trata de una ensalada de ingredientes básicos y sencillos, aunque la mía no sea muy ortodoxa que digamos.

A menudo me veo en la tesitura de preparar o no alguna receta porque algún ingrediente principal no me gustaba o no lo encontraba fácilmente. Lo cierto, es que la albahaca no es mi aromática preferida, de hecho no me gusta, y no es algo que me preocupe a la hora de preparar recetas con toques italianos que originariamente la lleven entre sus ingredientes, y es lo que ocurre con esta ensalada que hoy te propongo, que también la lleva.

Y es que la albahaca es una hierba aromática que nunca ha terminado de llamar mi atención y menos aún en fresco, que es como se utiliza en estas preparaciones. Si, lo sé: la albahaca es un básico de la cocina italiana y mediterránea, pero digo yo que algún italiano habrá al que no le guste y no por eso dejará de comer pesto o una rica Capresse como esta que vamos a preparar hoy.

 

¿Por qué me tengo que negar a disfrutar de estas ricuras frescas y sanas, si un ingrediente no me gusta? Pues se sustituye y punto. En el caso del pesto, la sustituyo generalmente por espinaca, aunque en alguna ocasión lo he preparado con berros. Y en el caso de la ensalada que te presento ahora, la he sustituido la albahaca por una mezcla de rúcula y canónigos.

¿Te atreves con mi versión de la típica Capresse italiana? pues toma nota:

18-20 tomatitos cherry
Una pieza de mozzarella de búfala
Un buen manojo de canónigos
Un buen manojo de rúcula
Unas aceitunas negras deshuesadas
Una par de cucharadas de “mi pesto” (enlace de receta antigua)
Un chorrito de AOVE para decorar
Unas escamas de sal

 La tendrás lista en poco más de 10 minutos:

Lava y parte a la mitad los tomatitos, lava y seca la rúcula y los canónigos y reserva. Toma la pieza de mozzarella y pártela a la mitad. Si es de las buenas, la pieza tendrá una especie de corteza blanda que no se deshace muy fácilmente, aunque es comestible. Yo aproveché esta característica para “abrir” la mozzarella como una flor y aderezarla al gusto. Haz lo mismo si quieres pero, si no tienes maña, puedes trocearla en tacos o incluso deshacerla en migas para repartirla en el plato de presentación. Lava y escurre las aceitunas. Una vez tengas los ingredientes preparados, preséntalos en un plato llano bonito y con estilo. ¿Esta es mi propuesta? Si lo prefieres, mezcla los ingredientes en un bol con cuidado de no desmenuzar demasiado la mozzarella y termina regando con el aceite y el pesto.

Elige tu plato mas bonito para presentar esta ensalada.

Yo la acompañé  con unos sanos y crujientes grisines caseros como los que preparé hace un tiempo, aunque en esta ocasión usé harina de espelta y semillas de sésamo integradas en la masa. ¿No me dirás que innovar en la cocina con recetas de toda la vida, dando tu toque especial, no da un buen resultado?

Sobre el autor: Iván Alonso

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